Cómo afecta el frio a la piel
El frío no es bueno para el cutis. Punto - FOTO: Alice Donovan Rouse en Unsplash

¿Cómo afecta el frío a la piel?

Rojeces, pérdida de agua superficial, renovación celular lenta y mayor sensibilidad

Nuestras abuelas decían que el frío era estupendo para el cutis. No sabemos en qué teoría dermatológica se basaban para hacer semejante afirmación porque lo cierto es que no. El frío no es estupendo para el cutis.

De hecho, el frío perjudica bastante la piel. Explicado de forma sintética: “El frío produce una mayor fragilidad capilar, provoca la pérdida de agua en la capa córnea y retrasa el ciclo de renovación celular, además de aumentar la sensibilidad de la piel”, sostiene Inmaculada Canterla, farmacéutica, miembro de la SEMCC (Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética), directora de Cosmeceutical Center en Sevilla.

El frío intenso que incide sobre una piel desprotegida puede afectar al ADN celular, al generar esa mayor fragilidad capilar a la que aludía Canterla y que produce que la piel esté más apagada y menos elástica.

Cuando bajan las temperaturas la piel se contrae y disminuye su irrigación. La falta de oxígeno y otros nutrientes otorgan a la piel un tono apagado. Es especialmente vulnerable la zona de los labios, lateral de la nariz y las manos.

El frío daña también la capa superficial (córnea) que pierde el agua que contiene y, en consecuencia, hace que la piel se agriete y descame.

“Las consecuencias del frío en nuestra piel, las que nosotros vemos enseguida, son: rojeces, labios cortados y mala cara. La solución pasa por cosméticos ultra-hidratantes y calmantes”.

ROJECES E IRRITACIONES

Ante el frío, las zonas más indefensas son las que tienen menor riego sanguíneo: piernas, pies, nariz, orejas y dedos de manos y pies. También sufren mucho las más expuestas, y aquellas donde la piel es más fina, como el contorno de ojos y labios.

LOS LABIOS CORTADOS

Con el frío se cortan los labios porque su piel, al ser semi-mucosa y porosa, es muy sensible al frío, al viento y al calor. Además, carece de unas glándulas sebáceas que protejan la epidermis y apenas posee melanina, que protege la piel de forma natural de los rayos ultravioleta.

ROSTRO PÁLIDO

En invierno tenemos peor cara porque el efecto más inmediato ante la falta de luz es la menor producción de melanina, sin la cual la piel empalidece.

OBSERVA TU PIEL

¿Es seca? Que sepas que las pieles grasas sufren menos que las secas porque poseen una capa hidrolipídica más gruesa que las protege de factores climáticos adversos como el viento y el frío?
Para las pieles secas se impone una hidratación que recomponga esa capa hidrolípidica con lociones de ceramidas, ácido lactónico y otras sustancias dermoprotectoras.

10 MEDIDAS CONTRA EL FRÍO

La Dra. Nayra Merino, del Hospital Quirón y Clínicas DermaMedicin en Tenerife, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) aporta una serie de consejos:

  1. Hidratar a diario y varias veces al día la piel. Un bálsamo nutritivo multi-uso en el bolsillo del abrigo puede ser un gran aliado. Activos como el ácido hialurónico te aseguran una buena hidratación.
  2. Evitar lavar excesivamente las manos. Además, se deben usar guantes y cremas de manos con efecto barrera.
  3. No utilizar productos agresivos para el lavado de cara y cuerpo. Escoger jabones suaves y testados dermatológicamente.
  4. Ducharse con agua tibia y no más de una vez al día, ya que esto aumentaría la deshidratación de la piel.
  5. Hidratar los labios y protegerlos de la luz ultravioleta. Los labios sufren mucho en invierno, más aún si se tiene alguna alteración de base (queilitis atópica, actínica…).
  6. No olvidar las gafas de sol y la protección solar diaria también en invierno, especialmente en zonas donde haya nieve, ya que ésta refleja el 80% de la radiación solar.
  7. Usar guantes y prendas de abrigo. Sobre todo aquellos pacientes con sensibilidad al frío y que suelan padecer de perniosis (sabañones) o fenómenos de Raynaud (dedos de las manos fríos y que tornan en color blanco, azulado y rojo).
  8. Huir de los cambios bruscos de temperatura, ya que esto aumenta la posibilidad de aparición de capilares dilatados (telangiectasias o arañas vasculares) en la cara, especialmente en las mejillas.
  9. A la hora de elegir tratamiento, hay que tener en cuenta que los principios activos más recomendados para pieles no sensibles son: la vitamina C, el ácido retinoico, el ácido glicólico y los hidroxiácidos (con importante función antiedad). Una buena inversión pueden ser unas ampollas de vitamina C.
  10. Las pieles intolerantes deben utilizar sustancias calmantes, vasoconstrictoras y descongestivas, como el dexpantenol, alfabisobolol, rusco, ácido glicirrético… Además, evitar productos que contengan alcohol, conservantes o perfumes.

Nunca viene mal, tampoco en invierno, evitar el tabaco y el alcohol, ya que repercuten de forma negativa en la salud de nuestra piel, generando radicales libres. Además, el alcohol empeora la dilatación capilar facial. O sea, que te pones más roja. Aún más roja.

A todo esto, añadimos que las calefacciones no son beneficiosas para la piel. “Por ello es aconsejable utilizar humidificadores ambientales en casa”, sugiere Inmaculada Canterla, que añade: recomiendo que en invierno se usen tejidos que no irriten la piel (algodón y/o lino) más que otros que puedan irritarla (lanas y/o poliéster).

Y, en general, como también conviene el resto del año, cuidar la alimentación. En inverno, aumentar el consumo de vitamina C y antioxidantes. ¡Y no dejar de beber entre un litro y medio y dos litros de agua!

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