Iluminador y corrector
Iluminador y corrector, no solo no son lo mismo sino que tienen funciones opuestas - FOTO: All-about-fashion

¿Es lo mismo un iluminador que un corrector?

No, de hecho tienen funciones opuestas: el corrector tapa y el iluminador capta la atención

Con el corrector buscamos corregir granitos, rojeces o disimular ojeras. Por su parte, el iluminador es un arma a la que se recurre para hacer que tu rostro refleje más luz, de forma que desaparezca cualquier rastro de cansancio y tu maquillaje favorezca más.

ENCUENTRA LAS SEIS DIFERENCIAS:

  1. Las zonas donde se aplica: En el caso del iluminador son fijas y están muy estudiadas (puedes elegir una o todas), en el del corrector son de lo más variadas e inesperadas, ya que solo se pone ahí donde se necesita y ese lugar puede ser cada día uno.
  2. ¿Tienes rojeces alrededor de la nariz? Aplicas corrector. ¿Te ha salido un grano en medio de la frente? Corrector al canto.
  3. El iluminador se pone en las zonas donde quieres que sus micro-partículas reflectoras atrapen ópticamente la luz para reflejarla. Bien para potenciar zonas sobresalientes del rostro (arco superciliar, pómulo, nariz), bien para ayuda a poner luz en las zonas de sombra: surco nasogeniano (la arruga que se dibuja desde la nariz hasta la comisura de los labios), el hueco de la barbilla, el exterior del ojo o el espacio entre la ceja y la caída del párpado.
  4. La textura y el formato: Los correctores vienen en formato barra, pastilla o fluido. Lo ideal es aplicarlos con pincel y después fijar con la yema de los dedos. Los iluminadores, por su parte, pueden venir en pincel dispensable, barra, pastilla y también polvos sueltos.
  5. Los fluidos y cremosos pueden ponerse solo en algún punto -antes o después de la base de maquillaje- o por toda la cara, mezclado con esta.
  6. El iluminador en polvo solo se usa al final, como último toque con una brocha de pelo largo y suelto, muy suave. En este caso, solo y exclusivamente en las zonas elegidas, nunca por toda la cara.

Es muy común el error de poner iluminador sobre las bolsas de los ojos. Lejos de cubrirlas y disimularlas, las hace brillar y, por tanto, sobresalir, llamando la atención sobre ellas. Entendiendo este ejemplo, se entiende perfectamente la diferencia entre un producto y otro.

 

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